Cosmética, Maquillaje

Nuevos potingues

Siendo sincera, no son las últimas compras, así que empiezo bien el post. Son las últimas compras de las que quería opinar. Es el peligro tener una amiga que es peor que tú en lo referente a cosmética y que encima trabaja en un stand.

Estaba un día yo tan tranquila, decidiendo si necesitaba o no Soleil Tan de Chanel, cuando le hice una visita a mi amiga. No sólo me convenció de que SÍ que lo necesitaba, si no que además me echó la bronca porque no me estaba cuidando la piel todo lo que debería.

Yo, que con 27 años ya estoy bastante paranoica porque me voy a empezar a arrugar, asumí que ella tenía razón y era hora de tratar mejor mi piel. He abusado de la buena genética que mi madre me dió pero algún día me pasará factura el no cuidarme. Así que salí de la visita con el bronceador de mis amores, un tónico que no aparece en las fotos (porque bueno, es un tónico) y el Hydra Beauty Micro Sérum que me enamoró.

También salí de allí con muestras para poder probar qué le iba bien a mi piel, pero aún estoy formando mi rutina de cuidado y es un tema que dejaré para otro post (Pista: me está interesando muy mucho la cosmética asiática).

Como podréis ver tengo mi Soleil Tan sin estrenar porque me da pena y no quiero manosearlo hasta no encontrar la brocha que me guste. Soy de esas. Eso no quiere decir que no haya probado el producto en si, y tengo que decir que es todo lo que esperaba y más. Tiene una textura muy agradable, un color muy natural y se puede utilizar como un bronceador normal o nos sirve para el famoso contouring. Tengo la piel bastante clara y no me deja un tono anaranjado así que pasa a ser de mis favoritos.

Pasando al sérum, y desde mi ignorancia previa, amor. Amor total e incondicional. Y caro. Pero mi piel es otra desde que le doy los mimos que se merece. Tengo la piel normal/mixta, sensible y deshidratada por no darle el cuidado necesario. La suerte que he tenido siempre es que no soy propensa a los granitos pero sí a los puntos negros. Obviamente sólo con el sérum no se soluciona esto y es un esfuerzo conjunto de una buena rutina, pero este sérum es la bomba. Según la web de Chanel es un suero compuesto de microburbujas de extracto de camelia. El activo permanece preservado dentro de la burbuja hasta la aplicación, donde se libera el extracto de camelia en la piel.

Yo les tomo la palabra, sólo se que huele genial, la textura es maravillosa y mi piel está hidratada, brillante, jugosa y todo lo que se os ocurra. Cuando vaya terminando los productos que tengo ahora (y cuando tenga más dinero) quiero hacer pedido de cosmética coreana que tiene una pinta estupenda y además un precio muy apetecible.

Por último, llegamos a la nueva máscara Audacious de Nars. Nunca he sido muy fan de las máscaras de Nars pero adoro los labiales Audacious así que cuando la anunciaron decidí darle una oportunidad. Además, casi dos semanas antes del lanzamiento oficial me enviaron un mail de preventa en la página web y yo, siendo lo ansiosa que soy, la pedí porque quería la máscara YA. ¿Qué sentido tiene esta vida si no podía tener la máscara antes que los meros mortales? Error.

Parece que nos gusta cometer los mismos fallos una y otra vez, ya tuve una mala experiencia con la web de Nars cuando pedí la paleta Narsissist y la entregaron en otro domicilio que nada tenía que ver con el mío (menos mal que el señor que lo recibió me llamó para avisarme), pero aún así eso era agua pasada y yo pedí igualmente. Además, con el trato tan estupendo de las chicas del stand de Nars de El Corte Inglés, yo voy y las traiciono. ¡Perdóname Ana! Pues bien, pasada una semana larga tras mi pedido, me llega un mail de notificación de envío, pero aquello no se movía. A todo esto, os recuerdo que hice el pedido el 20 de agosto y la máscara comenzaba a venderse en tiendas físicas el 1 de Septiembre. ¿Habéis adivinado ya cuando me llegó la máscara? Exactamente, el dia 2. Si mi marido no me pidió el divorcio durante esas dos semanas es que es amor verdadero, porque creo que no hubo día que no estuviese maldiciendo todo lo maldecible. Ya se que es una simple máscara, ¡pero era MI MÁSCARA! ¡De preventa! No tenía ningún sentido si iba a recibirla el día 2. Mi único consuelo era que fuese la mejor máscara del mundo, así que ese mismo día la estrené.

El envase es como el resto de la línea de Nars, negro, con textura de goma, propenso a que se marquen todas las huellas. El detalle distinto es que han incorporado el lacado rojo en la base como en la nueva línea de brochas.

Empezando por el aplicador, tiene más de 200 cerdas moldeadas y ganchos de alargamiento que separan, alargan, llegan a todos los rincones, pinchan que parece que te vayas a sacar un ojo y en definitiva, una tortura. Yo tengo de forma natural pestañas pobladas y largas. Tiesas como ellas solas pero oye, no se puede tener todo. Es decir, cualquier máscara me apaña, se me suelen enredar las pestañas de los extremos porque son muy largas pero eso es algo que ya espero. Pues bien, me puse manos a la obra y si que es verdad que me dejaba las pestañas bastante decentes (pese a los pinchazos de las cerdas), aunque como es de esperar en cualquier máscara nueva, el producto era un poco más líquido de lo que me gustaría. Una vez seca no deja las pestañas demasiado duras, cosa que me gustó, pero cuando al final del día fui a desmaquillarme, la máscara se había ido decapando dejándome motitas negras alrededor de los ojos. No soy una persona que tenga el párpado graso así que me sorprendió bastante, pero lo achaqué a que era nueva.

Después de varios usos vi que no, que me pasaba todas las veces así que ahora mismo la tengo “secándose”, a ver si mejora con la segunda tanda de pruebas. Si, todo esto por una máscara.

Por último, ayer me llegó mi diadema-toalla con orejas para poder lavarme bien la cara y ponerme mis potingues sin que me caiga el pelo por el medio. Podría haber cogido una cualquiera, pero esta tenía orejas.

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